Slogan: "No todo regalo es una bendición"
Elenco: Bruce Willis como el Dr. Malcolm Crowe y Haley "el cometa" Joel Osment, como Gamuza.
Género: Suspenso - Ciencia ficción.
Director: Que se yo, Steven Spielberg.
Origen: 1999 - Estados Unidos



"¿A qué piso vas?"
"Al sexto, tocame que no llego."

Bruce Willis es psicopedagogo de un colegio privado. Hasta ahí vamos bien, ¿me seguís? Bueh...
Un día le dan un diploma por haber sido buen tipo. El diploma dice: "Gracias por ser como sos". Cuestión que él y su esposa Anna salen a festejar el éxito. Van a un tenedor libre. En un momento, ya sobre el final de la velada, Bruce Willis va con su plato hacia la mesa dulce y le pide al tipo que atiende: "Sí, a ver, dame dos panqueques flambeados con dulce de leche", pero el otro le responde que no, que ese no es día de panqueques flambeados con dulce de leche. Todo mal.

Al rato él y su mujer regresan a casa. "Estoy que esploto", dice Bruce Willis, "quedé pipón-pipón... Me voy a echar un sueñito".

Ella, obviamente, se queda con las ganas de efectuar un festejo íntimo. En eso se escucha un ruido así como de vidrios que se rompen. "Vení, vení a ver, negra", grita Bruce Willis. "Se metió un loco por la ventana me parece, traé la perdigonera que lo coso a tiros, lo coso".

Esena cúlmine de la película: el pequeño héroe exhalando vapor de la boca exclama angustiado "La tengo muerta".
El intruso está totalmente en bolas y amenaza intermitentemente con matarse a él mismo, a Bruce Willis y a tu vieja. En ese orden. "Jeje, yo soy Duro de Matar, bolas", se burla Bruce Willis.
"Además, esa pistola seguro es de cebitas". El loco, enfurecido, responde "Sí, sí, es de cebitas, me la prestó él... Sebitas". Cuac. Ahí cae Anna, la mujer de Bruce y queda paralizada por el miedo que le produce el extraño. Éste le dice a Bruce Willis, apuntándolo con el arma: "Vos... yo estaba en quinto año cuando te conocí. Me hiciste el test vocacional y dijiste que yo tenía futuro como analista de sistemas... Y como un boludo fui y me inscribí en la UTN. Once años después de recibirme, me termino dando cuenta de que mi vocación siempre fue la hotelería... No te lo voy a perdonar... Desperdicié mi vida por tu culpa". Bruce trata de calmarlo: "Anotate en una privada, goma, dale, haceme caso, estás a tiempo".

Todos tus muertos. Gamuza viendo fiambres.
Sin escucharlo, el maniático hace fuego contra Bruce Willis y luego se suicida.

Al poquito tiempo, ponele un año, Bruce Willis tiene de paciente a Gamuza, un nene de 10 años que todavía usa pelela y se chupa el dedo gordo. No tiene ningún amigo y su madre se preocupa: "El nene no me come". Muy conflictuado el pendejo. Además, sus compañeros de escuela le pegan, le pegan figuritas, le pegan canciones de Miranda!, de Airbag, de todo le pegan. A todo esto, Bruce Willis tiene que lidiar con la crisis que está viviendo con su mujer, quien empezó a tomar anti depresivos.

Una vez más Miyaghi explicando el sentido de la vida al primero que pasa caminando.
Después de varios dimes y diretes, dimitris y retretes, ir y venir, piña va, piña viene, chancho va, culo sucio, casita robada y escoba de 15, Gamuza le confiesa algo terrible a Bruce Willis, es decir, le comunica el origen de sus angustias. Acá es donde te da el cuiqui ("miedo" en quechua).

Esta escena ya pasó a convertirse en un clásico. Gamuza le pide a Bruce Willis que lo tape con la frazada. Hace frío. El pibe larga humito por la boca. Bruce Willis bromea: "Jeje, aflojá con el faso".

Pero Gamuza pobrecito está muy perturbado, más que ayer (ah re que no me salió el chiste de más-turbado) y dice, casi en un susurro, casi inaudible…

"Alcides ritmo"

Gamuza en su tiempo libre caracterizando a Luke Skywalker.
Ahí Bruce Willis se caga de risa y repite: "Jaja, aflojá con el faso". Gamuza, en la quietud de su desesperación, insiste:
"Posta, boludo, veo fiambres en todos lados". "Mi tío también", dice Bruce Willis, "era carnicero". A lo que Gamuza responde:
"No seas pelotudo... veo finados por todas partes, y me hablan, me dicen 'Si tu papá mata un chancho... ¿Vos te asustás?', y más vale que yo me asusto".

Casting de anillos para la película El Señor de los mismos.
Después de mucho meditarlo, Bruce Willis le propone al pibe lo siguiente: "La próxima vez que veas a un muerto, decile 'Flaco, dejate de romper las pelotas y morite'". Otra escena memorable: ahí Gamuza le pregunta: "¿De qué estás hablando, Willis?", deteniéndose la cámara en un primer plano cerradísimo de su cara haciendo trompita durante veinte minutos. Salta entonces el señor Drummond y les aconseja a ambos que si alguna vez un desconocido les ofrece algo raro, que digan que no. Y agrega:
"En vez de pelearse con los muertos y tenerles miedo, hablen con ellos, por ahí necesitan que les hagan alguna gauchada para poder descansar en paz".

"¿De qué estás hablando Willis?"
A continuación un primer plano haciendo trompita 3 minutos.

Así, Bruce Willis y Gamuza (por intermedio de éste último) empiezan a prestar atención a los reclamos de los muertos, y los ayudan con esos asuntos que les hace imposible dejar este mundo. Juntos liquidan aquellas cuestiones que los muertos dejaron inconclusas:


-Rebobinar y devolver películas a Blockbuster.
-Darle de comer al canario.
-Cambiar el agua de los floreros.
-Avisar en casa: "Che, vieja, no me esperes a comer porque me morí, eh"
-Sacar la basura.
-Cerrar la sesión de Messenger.


Foto de graduación. Vos sos el que la sacaba.
El momento más conmovedor de la peli (ah re) es cuando, en medio del funeral de una pibita, el dúo dinámico devela que la asesina fue su propia madre, quien todos los días le daba de tomar Cif Limpiador con la excusa de que tenía que limpiar el vientre. El que le pasó el dato a Gamuza fue La Gotita Magistral en medio de un trance hipnótico.

Vamos llegando al final. Gamuza ya está feliz y se acostumbró a ver fantasmas; el tratamiento psicológico terminó. Acá se produce un giro inesperado.
Según la OMS, el trencito ha dejado de ser un juego de niños.
Atentti, eh. Bruce Willis empieza a recordar una serie de episodios que se vieron a lo largo de la película: cuando descubrió que tenía los cordones desatados, cuando su mujer le cambió los calzoncillos de cajón, cuando se quemó la lengua con la bombilla del mate, cuando lo cagó una paloma un segundo antes de entrar a la oficina, cuando le hicieron una multa por estacionarse en doble fila. Entonces se da cuenta de lo fatal:

"Estoy muerto". Se da vuelta y ve en el espejo el reflejo de su espalda acribillada. El se podía comunicar con Gamuza porque era otro muerto más, de aquel día en que su ex-paciente le pegó un tiro. Un plato.

Si bueno esto fue Sexto Sentido, espero que lo hayan disfrutado. Estén atentos cuándo la dean por cable.